Pon a punto tu coche para el verano en 5 pasos ¡y sin pisar el taller!

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El sol y el calor evidencian la llegada del verano, una época en la que los desplazamientos en coche son la clave para que muchos podamos disfrutar de las esperadas vacaciones. Evitar sorpresas desagradables que puedan entorpecer los viajes es, en la mayoría de las ocasiones, tan sencillo como cumplir los periodos de mantenimiento que establece el fabricante así como realizar tú mismo una exploración de los elementos básicos del coche para ponerlo a punto para el verano sin pasar por el taller.

Te contamos qué debes examinar en esta revisión básica, porqué es importante que la hagas, cómo debes llevarla a cabo y los consejos para su mantenimiento. ¡Presta atención!

1. El sistema de refrigeración, fundamental

Porqué: Revisar el sistema de refrigeración es prioritario para preparar tu coche para la época estival puesto que evitarás el sobrecalentamiento del motor y, como consecuencia, la aparición de los problemas que puedan derivarse de él.

Cómo: Comprueba el nivel y el estado del líquido refrigerante, los manguitos del sistema de refrigeración, la bomba de agua, el termostato y el radiador. Con el coche encendido debes comprobar, en el panel de información del coche, que el indicador de la temperatura del motor no alcanza la zona roja, ya que puede llegar a dañar la junta de la culata, con la correspondiente avería de motor.

El consejo: Si ves que el indicador de la temperatura del motor incrementa hasta marcar un nivel muy alto y no puedes parar el coche de forma inmediata una solución temporal es encender la calefacción al máximo para liberar un poco de calor.

2. El aire acondicionado: frío, frío

Porqué: Un climatizador o aire acondicionado que no enfría correctamente puede presentar múltiples causas de su mal funcionamiento, desde la suciedad del filtro u obstrucción de algún conducto hasta una pérdida del gas, una rotura o un fallo eléctrico.

Cómo: Si el sistema presenta suciedad o atasco en el filtro podrás solucionarlo tú mismo, consultando cómo debes hacerlo en el manual del coche. Si el fallo radica en una fuga del gas también puedes localizarla colocando agua con jabón en las tuberías, después accionar el aire acondicionado y donde aparezcan pequeñas burbujas se localizará una fuga. Prueba a apretarla bien y… ¡problema solucionado! En el caso en el que los fallos se produzcan por rotura, mal funcionamiento del compresor o fallo eléctrico deberás acudir al taller para arreglarlo.

El consejo: Para aprovechar y maximizar la vida útil del aire acondicionado de tu coche no debes sobrecargarlo. Para ello, la recomendación pasa por abrir las puertas y ventanillas para igualar la temperatura del habitáculo con la del exterior antes de poner en marcha el sistema de climatización. Fíjate, además, si emite un olor desagradable ya que es un síntoma de la acumulación de humedad y, con ella, la aparición de bacterias y moho.

3. Los neumáticos, en su justa medida

Porqué: Los neumáticos son una de las partes del vehículo más expuestas al deterioro y que más influyen en la conducción y seguridad al volante. ¡Préstales la atención que se merecen!

Cómo: Revisa la presión de los neumáticos con el vehículo parado y en frío, comprueba cuál es su nivel de desgaste y fíjate en que las gomas no presenten desperfectos físicos. Con el coche en marcha debes comprobar si, cuando incrementas la velocidad (por ejemplo, en autopistas o autovías), se producen vibraciones en el volante: la causa suele encontrarse en el estado de los neumáticos.

El consejo: En verano se producen más pinchazos y reventones que en invierno. Por ello, para evitar riesgos con tus neumáticos en verano, si vas a viajar con el coche muy cargado, deberás incrementar la presión de tus ruedas.

4. Los niveles del aceite, el líquido de frenos y agua del limpiaparabrisas, ¡a punto!

Porqué: Las altas temperaturas que se llegan a registrar durante el verano pueden provocar la evaporación de estos líquidos, por lo que debes comprobar que se encuentran en los niveles adecuados.

Cómo: Revisa los niveles del aceite, del líquido de frenos y de la dirección así como los del anticongelante y del agua del limpiaparabrisas. Consulta el manual de tu coche para hacerlo siguiendo las indicaciones del fabricante.

El consejo: En muchas ocasiones la evaporación de los líquidos se produce por un inadecuado cierre del tapón. ¡Apriétalo bien para evitarlo!

5. Las luces, indispensables para ver y ser visto

Porqué: Ver y ser visto resumen la funcionalidad de los sistemas de iluminación de un vehículo. Por ello, debes comprobar que todos funcionan correctamente y están ajustados adecuadamente para evitar deslumbramientos y garantizar no solo tu seguridad sino la de los que te rodean.

Cómo: Enciende las luces en cada nivel disponible (cortas, largas, antinieblas trasero y delantero…) así como los intermitentes para asegurarte de que funcionan correctamente. Si alguna de las bombillas está fundida deberás sustituirla por una nueva, al igual que si alguna se encuentra en mal estado.

El consejo: Aunque ya no es obligatorio llevar un juego de luces de repuesto en el coche, la DGT advierte que si se circula con el sistema de iluminación estropeado podrá enfrentarse a una sanción. ¡Mucho cuidado y a llevar siempre :DriveSmart conectado en tu coche!

 

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