Mecanofilia: ¿amor por el coche… o enfermedad?

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Papá, Mamá. Ha llegado el día. Después de tanto tiempo hablando sobre ella, aquí está. Os presento a mi pareja. Sobre Mercedes os puedo decir que le encanta viajar y hacer rutas. Pero no le gustan los restaurantes de postín. Ella es más de estaciones de servicio, tiene devoción por ellas. A pesar de ello, es más de beber que de comer. Y es muy difícil de sorprender porque es muy atenta y se da cuenta de todo… ¡Tiene ojos hasta en la nuca! También tiene sus excentricidades. Por ejemplo, aunque vivimos en la misma casa, dormimos separados. Mientras que yo duermo en la habitación, ella prefiere hacerlo en el garaje. Pero vamos, que esto no es impedimento para nuestra intimidad. Porque se pone de 0 a 100 en cuestión de segundos. Concretamente, en 6,7“.

Así ha comenzado, literalmente, la presentación familiar de una pareja. Por un lado, los protagonistas. Y por otro los padres (y suegros, depende de como se mire). En esta situación, lo normal es que el presentado o presentada suele sudar más que un testigo falso. Pero, ¿y si te decimos que este testimonio es real, pero a quién se presenta es a un ser inerte? Que no es ni una persona, vaya. Ni un animal. En realidad, se trata de una relación entre un hombre y… ¡UN COCHE! La cosa se pone interesante, ¿verdad? Pues coge palomitas y toma asiento. Porque esta película está basada en hechos reales. Y tan reales…

Mecanofilia como concepto

Tiraremos de definiciones para contextualizar este singular fenómeno. Según la RAE, la parafilia es un desvío de índole sexual donde el placer se obtiene mediante una actividad diferente a la relación sexual en sí misma. Una de ellas es la mecanofilia, de la que vamos a hablar. Como podréis imaginar, es una parafilia en la que se siente una atracción desmedida hacia las máquinas o los vehículos.

Por tanto, este último concepto es el que relaciona la intimidad de los humanos con los coches. Convencidos nos hallamos de que el testimonio que vas a ver más abajo no te va a dejar impasible. Y te vas a pensar mucho pronunciar esa frase inocente del  “quieres más al coche que a mí”. O peor aún: Tu pareja se va a limpiar el coche. Parece un plan normal de domingo… Pero, ¿y si se trata de una infidelidad mecanofílica encubierta? 💔

“Si no lo veo, no lo creo”

Si este es tu caso, no pasa absolutamente nada. Nosotros no te hablamos nunca de rumorología. Las palabras se refuerzan con hechos. Y esto es lo que te vamos a demostrar con el siguiente vídeos. Estamos seguros de que cuando los visualices te cambiará la perspectiva. Y aprenderás a hacer caso a lo que te decimos. En él se cuenta la historia de Nathaniel, un ciudadano americano que es mecanófilo. Y que tiene por compañero de vida a un esbelto coche rojo. ¿Quieres saber más detalles? ¡Pues tan sólo tienes que darle al play!

 

 

Ya ves que hay gente que ama a los coches. Pero en este caso, un poco más que lo que imaginabas. 🙄 ¿Conoces alguna ‘filia’ relacionada con el coche? En caso afirmativo, no seas egoísta y compártelo con nosotros, ¡cuéntanoslo en los comentarios!

 

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