Efecto cremallera: cómo funciona en los atascos

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Es hora punta. Y además coincide con la ‘Operación Salida’ de alguna festividad. ¿Cuál es el principal problema que podemos encontrar con nuestro coche? A todos se nos viene a la cabeza uno: los atascos. No suelen fallar. Ni siquiera hace falta que sean fechas señaladas como hemos detallado. También ocurre a diario en las principales ciudades españolas. 

¿Por qué se producen las retenciones? ¿Existe alguna medida que acabe con ellas? Causas, consecuencias, el efecto cremallera… En el siguiente post te vamos a despejar las dudas. Así que abróchate el cinturón, ¡que vamos a acabar con los atascos!

El porqué de todo

Siempre se ha dicho que las frenadas son las causantes de los atascos. Tiene su parte de lógica. Pero vamos a ir más allá. Dos carriles de autovía tienen una capacidad para que circulen 4.000 vehículos por hora (unos 2.000 cada uno). El atasco da comienzo cuando el número de vehículos se va acercando a estas cifras. Según la DGT, a partir de 1.700 coches/hora, cualquier maniobra o cambio de carril provoca una disminución considerable de la velocidad de marcha. 

A medida que aumenta el número de vehículos, la velocidad media de la vía va descendiendo. Y los coches van acortando distancias entre ellos. Por lo que, ante cualquier toque de freno, la reacción del conductor que viene detrás se acentúa. Y esto va multiplicándose en cadena a lo largo de todos los coches.

El efecto cremallera

 

El ‘efecto cremallera’ se erige como una solución real al problema de los atascos. Su funcionamiento es bastante sencillo. Y no parece que tenga gran dificultad para que se adapte. En algunos países como Alemania, se lleva a cabo de forma habitual en las en carreteras que cuentan con incorporaciones. O en las que llega a un punto en el que se acaba algún carril.

Para que os hagáis una idea, hemos adjuntado la ilustración superior. Corresponde al twitter de la Guardia Civil y explica visualmente el desarrollo del efecto cremallera. Como bien se puede apreciar, consiste en el paso alternativo de un vehículo de cada carril en cuestión. O lo que sería lo mismo: “un ahora pasa el de la derecha, ahora el de la izquierda” y así sucesivamente. De esta forma se consigue agilizar la circulación haciéndola más fluida y constante. Y todo con un objetivo evidente y claro: combatir las retenciones y los atascos. 

¿Preparados para ponerla en práctica en el próximo atasco en el que os encontréis? Haced la prueba y, en cuanto lo hagáis, contadnos vuestra experiencia en los comentarios. ¿Ha funcionado? ¿Han imitado vuestra maniobra el resto de conductores que os seguían? ¿Cómo reaccionó el conductor que se incorporó delante de vosotros: os dio las gracias… o no? ¡Contádnoslo! 😉

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