¿Se puede engañar al alcoholímetro?

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Es la pregunta del millón. ¿Se puede engañar al alcoholímetro? Sin embargo, antes que esta, existe otra cuestión muy importante: ¿Conoces cuál es el límite legal de alcoholemia en nuestro país?

Si ahora estás poniendo cara de esfuerzo y girando la cabeza hacia los lados, debes saber que el límite es de 0,25 mg por litro de aire espirado para la sanción administrativa. Eso sí, si eres conductor novel o tu eres conductor profesional, el límite se reduce al 0,15 mg/l; a 0,6 mg/l para que se convierta en un delito penal.

Chicles, césped, aceite, pasta de dientes…

Ahora vamos a la pregunta inicial: ¿se puede engañar al alcoholímetro? Es verdad que existe mucha información que responde a esta cuestión, aunque es contradictoria y de dudosa fiabilidad…

¿Quién no ha oído hablar de trucos como chupar granos de café, tomar chicles y caramelos, esperar dos horas tras haber ingerido alcohol para coger el coche, beber aceite, hacer ejercicio, e incluso otros más descabellados como comer césped, chupar la batería del móvil o monedas de cobre o comer pasta de dientes? Sí, sí, esta retahíla de “trucos” son solo una parte de los que much@s comentan (los más osados, los aconsejan) que funcionan para alterar los resultados de un control de alcoholemia.

Los trucos para no dar positivo, a estudio

Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto? Lo cierto es que ninguna de estas prácticas tiene base científica y, además, según numerosos estudios, no sirven de nada. De hecho, recientemente, la Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL) elaboró un estudio en el que realizó diversos experimentos y puso a prueba todos estos trucos. Lo hizo con un hombre y una mujer que habían tomado la suficiente cantidad de alcohol tras una comida como para dar positivo. ¿Os imagináis cuál fue el resultado?

Justo ese que estáis pensando. Estas prácticas no solo no redujeron la tasa de alcohol en sangre, sino que en algunos casos, incluso llegaron a subirla.

Jóvenes de 18 a 29 años, los más inocentes

Pero hay más. Según detalla este estudio, casi la mitad de los conductores españoles ha oído hablar de la existencia de estos trucos y uno de cada diez reconoce haberlos utilizado para tratar de no dar positivo en los controles de alcoholemia. Además, el estudio revela que los más propensos a creer estas triquiñuelas (y probarlas) son los jóvenes de entre 18 y 29 años. ¿Por qué? ¿Son los que más beben alcohol? ¿O los que más conducen tras beber alcohol? ¿O los más inocentes?

Y en caso de accidente bajo los efectos del alcohol, ¿quién paga?

En caso de accidente, la compañía aseguradora del vehículo está obligada a cubrir los daños producidos por el coche. Eso sí: siempre que el alcohol no se cuele en el siniestro, porque conducir bajo los efectos del alcohol viola el contrato firmado con la aseguradora, por lo que la compañía puede reclamar después la cantidad de la indemnización.

Sin temor a sonar a antiguos podemos deciros que el único truco que nunca falla en un control de alcoholemia es no beber alcohol, así que rematamos este post con un pequeño homenaje a una frase casi histórica: “Si bebes, ¡no conduzcas!”

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