Enfermedades de primavera, medicamentos y conducción

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La primavera, la sangre altera. Y la conducción, también. Alergias, infecciones, resfriados, astenia… En este momento del año florecen varias dolencias que, pese a no ser peligrosas en sí mismas, sí conllevan un riesgo al volante para todos los conductores. No solo en cuanto a los síntomas que presentan sino también por efectos de los medicamentos que conforman su tratamiento.

Según un informe realizado para “Directrices sobre Transporte de la Comunidad Europea”, hasta un 20% de los conductores implicados en accidentes de tráfico tomaban medicamentos psicotropos y, aunque los medicamentos no son la principal causa de accidentabilidad, los antihistamínicos y los antitusígenos son los fármacos más relacionados con la disminución de la capacidad de conducir.

Por ello, hoy ponemos la lupa sobre la lista de enfermedades y medicamentos primaverales que pueden afectar a tu conducción para que estos meses sigas siendo igual de :DriveSmart que el resto del año. Eso sí, ten siempre presente que, ante el consumo de cualquier medicamento, debes leer antes los posibles efectos sobre la conducción en el prospecto.

¿Sabes qué síntomas y peligros suponen estas afecciones estacionales así como los efectos de sus medicamentos? No pierdas detalle…

 

Alergias

Ni los cambios de temperatura, ni las flores, ni el cambio horario. El primer síntoma de que la primavera ha llegado es esta afección tan común, consecuencia de la polinización. Además, fuentes médicas afirman que las partículas grasas de los automóviles diésel perjudican seriamente la situación de los conductores hipersensibles a este elemento.

Los síntomas y sus riesgos al conducir son…

  • Faringitis, rinitis, estornudos y tos, que se traducen en un peligro al volante porque disminuyen la atención.
  • Trastornos gastrointestinales (diarrea, dolor estomacal, náuseas y vómitos)
  • Conjuntivitis, ojos hinchados o llorosos, que disminuyen la visibilidad.
  • Asma bronquial, dificultad para respirar… Reduce la atención y puede causar somnolencia.
  • Fatiga y cambios de humor, que pueden provocar una conducción más agresiva.
  • Reacciones anafilácticas, que reducen la capacidad de reacción.

Y algunos medicamentos…

  • Los antihistamínicos suelen provocar un efecto adverso muy común: la sedación, algo que se traduce en sueño, cansancio y una disminución de la capacidad de reacción. Este tipo de fármacos también desencadena sensación de mareo, visión borrosa, descoordinación, hipotensión e incluso alucinaciones, por lo que su peligrosidad al volante queda más que demostrada.
  • Los colirios pueden generar escozor o lagrimeo, que disminuyen la visibilidad y la atención.
  • Los aerosoles inhalados pueden dar falso positivo en un control de alcoholemia 10 ó 15 minutos después de su uso. Además, pueden causar temblores y palpitaciones que dificultan la conducción.

 

Constipado tardío

El clásico, el que te pilla por salir sin abrigo porque “total, ¡ya es primavera!” es una afección muy común en esta época del año. También muy peligrosa para la conducción, tal y como se desprende de un estudio que realizó la Universidad de Cardiff sobre sus efectos al volante. El informe revelaba que las aptitudes se merman en un 50% en quienes conducían con un resfriado, lo que se traducía, según esta universidad de Reino Unido, en una conducción más peligrosa que la efectuada bajo los efectos del alcohol o sustancias estupefaccientes.

Los síntomas y sus riesgos al volante son…

  • Faringitis, rinitis, estornudos y tos: disminuyen la atención.
  • Fiebre, que aumenta el tiempo de reacción y merma los reflejos.
  • Ojos hinchados o llorosos, que disminuyen la visibilidad.
  • Dificultades respiratorias que disminuyen la atención y aumentan la sensación de cansancio.
  • Somnolencia, que puede provocar los llamados “microsueños” al volante y reduce la capacidad de reacción.

Y algunos medicamentos…

  • Paracetamol e Ibuprofeno provocan mareo o vértigo (muy poco frecuentes).
  • Colirios, que pueden generar escozor o lagrimeo que disminuye la visibilidad.
  • Antigripales: pueden producir somnolencia.
  • Antitusígenos (codeína, dihidrocodeína), que provocan una disminución de la capacidad de conducción.

 

Hongos y bacterias: infecciones gastrointestinales y cutáneas

Empieza el calorcito y con él aumenta la humedad, el caldo de cultivo perfecto para estos organismos. Por un lado, relacionada con los alimentos o la contaminación de éstos, que provocan enfermedades infecciosas como las provocadas por shigella, salmonella y escherichia. Además, piscinas, lagos y demás aguas pueden estar contaminadas, lo que hacen de estas enfermedades dolencias muy comunes en primavera.

Los síntomas y peligros para el conductor son…

  • Naúseas, diarreas o dolor abdominal que pueden precipitar una parada peligrosa al volante.
  • Picor, dolor o sensibilidad de la piel, que reducen la atención de la conducción.
  • Falta de energía, que reducen la capacidad de reacción.
  • Fiebre, escalofríos y sudoración, que generan un malestar general y, por lo tanto, disminuyen la atención al volante.

Y algunos medicamentos…

  • Antibióticos, como la penicilina o las cefalosporinas, entre otras, que suelen  generar, como efectos adversos, náuseas.
  • Ciprofloxacino, que puede provocar dolor de cabeza y articulaciones, mareos y náuseas

 

Varicela, ¡cuidado si no la pasaste!

Esta infección viral, causada por el virus zoster de la varicela, se hace más frecuente en los meses de primavera aunque, por aquello de que solo se pasa una vez en la vida, es poco común.

Los síntomas y efectos en la conducción son…

  • Picor, escozor que desvían la atención de la conducción.
  • Fiebre leve, que genera una reducción de la atención
  • Malestar general, que limita la capacidad de reacción.

Y algunos medicamentos…

  • Paracetamol, ibuprofeno y acetaminofen que se utilizan para paliar la fiebre y el dolor, pueden generar efectos adversos poco frecuentes como mareo o vértigos.
  • Pomadas que, si no se eliminan bien de las manos, pueden reducir la capacidad de sujetar el volante.

 

Astenia primaveral, ¿enfermedad o no?

Cansancio, desmotivación, con cambios de humor… Así es la astenia primaveral, esa dolencia que ha conseguido dividir a la comunidad científica en cuanto a si se puede considerar una enfermedad y si necesita o no un tratamiento. Al margen de cómo la denominen los expertos en salud, parece que la adaptación al aumento de horas de luz afecta a muchas personas. Ese es un hecho.

Los síntomas y efectos en la conducción son…

  • Cansancio generalizado, falta de energía y malestar general que reducen la atención de la conducción.
  • Dificultad para conciliar el sueño por la noche y somnolencia diurna, que provoca un gran riesgo al volante.
  • Irritabilidad, nerviosismo y problemas de concentración, que pueden generar una conducción más agresiva o inconstante.

Y algunos medicamentos…

Por suerte (porque es el mayor indicativo de que no es una afección peligrosa) y por desgracia para muchos (porque no encuentran fórmulas para aliviar sus síntomas) no se trata de una dolencia para la que se haya establecido un tratamiento, sino que se suele recurrir a complementos vitamínicos y un cambio en los hábitos de vida para regular los ritmos biológicos. Y, por suerte, las vitaminas no afectan a la conducción.

 

¿Y tú, sufres o has sufrido alguna de estas dolencias y efectos al volante? ¿Echas de menos alguna enfermedad en la lista?

 

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