La telemetría en la F1. Clave para el ingeniero, trampa para el piloto

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El Gran Circo. El mayor espectáculo del mundo del motor. Un mare magnum de cifras absolutamente mareantes. Así es la Fórmula 1, una cita ineludible en la que competir y ganar carreras no es sinónimo de contar con el mejor piloto. Y a la inversa, el escenario en el que el mejor de toda la parrilla puede no llegar a pisar el podio nunca.

Es un hecho. El factor humano influye, sí, pero no es el principal condicionante. En realidad, el protagonismo y el peso capital recaen en el coche. El coche es, en la actualidad, el centro de la competición y el objetivo a mejorar, para el que se realizan todos los esfuerzos e inversiones. De él dependerá, en gran medida, que una décima de segundo se convierta en oro para las escuderías.

Sin embargo, no siempre ha sido así. En las últimas décadas, ha cambiado por completo el planteamiento de la F1, pero el aspecto más revolucionario ha sido la llegada de la telemetría a las carreras. Pero, ¿por qué es tan importante la telemetría en la competición? ¿Qué aporta de novedoso?

La telemetría saca lo mejor (y peor) del coche

En los años 80, la telemetría se encontraba en una fase puramente embrionaria.  La electrónica de los vehículos de F1 no era ni la sombra de lo que es hoy en día. Tanto era así que los ingenieros tenían que confiar a ciegas en las sensaciones que el piloto experimentaba al volante.

Sin embargo, con la telemetría lo subjetivo se convirtió en objetivo. Esta tecnología transmite las mediciones que realiza el vehículo en cada vuelta a través de más de 2.000 sensores colocados por todo el coche y puede ofrecer información de cada detalle mínimo relacionado con él: desde el desgaste de los frenos o el de los neumáticos, la presión del aceite o el consumo inmediato de combustible hasta una lista interminable de parámetros.

La telemetría desnuda al conductor

Se ha convertido en una ayuda irremplazable para el piloto, ya que demuestra si, por ejemplo, está levantando el pie del acelerador y no está frenando inmediatamente (en F1 no se deja que el coche vaya nunca “a vela”, o se frena o se acelera), si la frenada está o no siendo eficiente, y además le ofrece claves como el dónde y cómo ha de cambiar determinados comportamientos para obtener el mayor rédito del coche.

Con el desarrollo de esta tecnología se acabaron las excusas. Todos y cada uno de los movimientos quedan registrados por el sistema telemétrico y su interpretación corre a cargo del ingeniero, así que no hay opción para el engaño. De ahí que muchos hayan comentado que con ella se terminó con los pilotos mentirosos…

 

La telemetría en la Fórmula 1

La información, a tiempo real

Los datos recopilados llegan, segundo a segundo, al muro, donde el ingeniero interpreta y modifica cualquier parámetro necesario en tiempo real. Es su responsabilidad. Mientras tanto, en la pista el piloto “únicamente” se encarga de manejar decenas de botones en el volante, y tener presentes todas las variables posibles con respecto al vehículo y a la carrera: el desgaste de los neumáticos, cantidad de gasolina a usar, cómo emplear de la manera más eficiente posible el freno y el acelerador…

Sin embargo, las ventajas de la telemetría no terminan ahí. Este sistema funciona, además, como árbitro en la F1. Así, por ejemplo, en caso de que se produzca un contacto entre dos vehículos permite comparar los datos del lugar donde ha ocurrido el impacto,  evaluar si en las anteriores vueltas los parámetros de velocidad y frenada se han replicado en el mismo punto o el piloto ha apurado más de lo posible y ha cometido un error de cálculo, lo cual ha provocado el accidente.

Drive Smart, el ingeniero… de la carretera

La mayor parte de los vehículos que circulan por nuestras carreteras utilizan muchas de las tecnologías de la F1. Las cajas de cambio automáticas, los vehículos híbridos, el control de tracción y los avances aerodinámicos aparecieron primero en la Fórmula 1 y después se han ido extendiendo a los vehículos de calle. Sin embargo, no es la única tecnología que se ha originado en las carreras y han terminado en la calle: los smartphones también han seguido el mismo camino.

De hecho, la telemetría utilizada en la F1 está más cerca de lo que parece. El sistema de recogida de datos que utiliza la app Drive Smart es similar a la tecnología de la F1: mediante el uso de los acelerómetros, brújulas y giróscopos del móvil, junto con la información del GPS, se transmiten miles de datos que, analizados y cotejados en una completa base de datos cartográfica e información adicional como la condición de la vía, la meteorología y el estado del tráfico, ofrecen como resultado un mapa muy completo de lo que tú, conductor, transmites como lo haría un piloto de carreras.

¿Que no sabes cómo es tu conducción y cómo te comportas al volante? La solución está mucho más cerca y es mucho más accesible que los circuitos: en tu iPhone o en tu Android puedes tener a tu propio Marco Matassa. ¿Cómo? Descárgate la app gratuita :DriveSmart… ¡Para sentirte como Carlos Sainz cada vez que cojas el coche!

 

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