Champán y motor. El curioso origen de una tradición

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Lo hemos visto en multitud de actos deportivos, pero muy especialmente en aquellos relacionados con el mundo del motor, y cómo no, en la categoría reina del automovilismo: la F1. El momentazo del champán…

En :DriveSmart nos hemos preguntado dónde y cómo se originó este curioso hábito, que se ha convertido en todo un símbolo y emblema de este tipo de eventos. El dónde encuentra respuesta en la tierra del champán. Pero, ¿y el cómo y el porqué?

Las 24h de Le Mans tienen la culpa

La primera ocasión en la que a un ganador se le entregó una botella de champán fue en 1950, cuando se disputó por vez primera un Gran Premio en Francia. Sin duda, el lugar y el momento invitaban a la celebración y para ello nada mejor que una botella de vino de la región. En este caso, optaron por bebérsela y no por derramarla. Todavía.

En el año 1966, en las 24 horas de Le Mans, la física (y la casualidad, por qué no decirlo) añadieron a este deporte un momento característico del que ya no se podría desvincular  año tras año. La botella que el ganador debía abrir al final de la carrera permaneció al sol durante un gran periodo de tiempo. La presión acumulada provocó que tras su apertura, Jo Siffert, el ganador, dejara empapados a todos los que estaban alrededor.

Fue totalmente accidental, sí, pero ese instante revolucionario no pasó desapercibido. El siguiente año, Dan Gurney, el también ganador de las 24h de Le Mans, decidió replicar el efecto de su antecesor agitando la botella enérgicamente. El resultado conseguido fue idéntico. Ahí nació la tradición.

El origen de bañar con champán en las competiciones automovilísticas

En F1 y hasta el año 2000, la botella protagonista de este momento era una Magnum Moet & Chandon (1,5 litros de riquísimo champán). A partir de entonces, marketing mediante, la botella cambió por una de mayor capacidad: la Jéroboam de GH Mumm Cordon Rogue (3 litros, ni más ni menos).

A los menores, ni gota

¿Cuál es la edad que se interpreta como “menor”? Sí, en la mayoría de países se asume  que la inferior a los 18 años. Sin embargo, existen algunos como Turquía, donde no se puede consumir alcohol hasta rebasar los 25 años. Esa es la causa por la que, en 2011, Vettel (que por entonces no tenía los 25 y ganó en Istanbul Park) no pudo beber de la botella. Eso sí: le dejaron agitarla y celebrarlo con un baño a los asistentes. ¡Faltaría más!

¿País árabe? Zumo, por favor

Los países árabes acogen importantes restricciones en relación al consumo de alcohol, así que con respecto a este tema en la F1 se enfrentan a distintos problemas. Por un lado, la publicidad de algunos de los patrocinadores de las escuderías ha de desaparecer en estos grandes premios, como en Bahréin y Abu Dhabi. Por otro, además, no pueden celebrar las victorias con el habitual brebaje francés, sino que lo hacen con una mezcla de zumo con burbujas. Da el pego, desde luego.

¿Cuál es la clave para disfrutar de un momentazo al más puro estilo de un piloto de F1? Tras ganar una agotadora carrera, sacar a pasear la billetera para hacerse con una buena botella de champán francés de 3 litros. Esa es una opción. La alternativa al modo smart, es hacerse con una de champán que no sea champán, como las de los niños: mucho más barata y con las mismas burbujas. Eso sí, tu iPhone o tu Android con nuestra app que no se moje, que no nos hacemos responsables de tanta efusividad.

 

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