Coche autónomo: lo que nadie cuenta…

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Sabemos que eres fan de Michael Knight. Y que, desde que oíste las palabras “coche autónomo” tu cerebro lo ha asociado irracionalmente con el prototipo que conducía David Hasselhoff en los 80. Y desde entonces no puedes dejar de fantasear con la idea de tener un coche fantástico en tu garaje. Sin embargo, parece que los coches autónomos poco se parecen a KITT y pueden ser de todo menos fantásticos. O justamente solo eso: pura fantasía. ¿Que no sabes por qué? Te lo contamos.

Accidentes cero, pero no por ahora

La primera gran mentira que se ha difundido a bombo y platillo acerca de los vehículos autónomos es que, con ellos, se reduciría el número de accidentes prácticamente a cero. El argumento es fantástico (nunca mejor dicho) a la vez que cuestionable, más aún teniendo en cuenta que el coche de Google ya ha sufrido varios.

No nos cansamos de deciros que la carretera es un entorno cambiante, en el que pueden surgir imprevistos. Las personas tenemos la capacidad de reaccionar ante situaciones desconocidas, inesperadas y súbitas. Y eso es precisamente lo que nos diferencia y nos posiciona por encima de las máquinas. Algo que el coche autónomo no podrá conseguir.

Son tantos los escenarios que pueden darse en la carretera que resulta casi imposible identificarlos, estudiarlos y desarrollar un software para que el coche pueda reaccionar a  todos, lo que se convierte en una limitación muy clara del coche autónomo. Insistimos: el Pontiac de Knight era el protagonista de una serie de ciencia ficción…

Factor humano: ¿negativo o necesario?

El factor humano, así como la somnolencia, el mal humor, la falta de atención o la imprudencia, entre otras, se apuntan como causas de muchos accidentes de tráfico. Sí, el ser humano es imperfecto y por eso desde :DriveSmart intentamos concienciaros para hacer de la carretera un lugar más seguro.

Sin embargo, aunque imperfecto, los humanos contamos con la capacidad para valorar, razonar y reaccionar a tiempo real, mientras que un coche autónomo calibra ciertas circunstancias como peligrosas cuando, en realidad, no lo son. Uno de los ejemplos lo encontramos en un vehículo autónomo que no fue capaz de incorporarse a un cruce porque siempre consideraba que existía peligro, mientras un conductor se habría incorporado a la vía sin problemas.

El peligro de una maniobra no es un parámetro medible ni objetivo por lo que el factor humano se hace necesario para discernir si se trata de una maniobra arriesgada. O no. Y por mucho que desde las empresas que desarrollan estos ordenadores sobre ruedas nos digan que son errores que se pueden solucionar, es imposible que una máquina tenga en cuenta parámetros suficientes como para tomar una decisión ágil y racional en situaciones comprometidas. No, no es como KITT que además de incorporar un ordenador central, era una Inteligencia artificial autoconsciente y altamente inteligente.

Coche autónomo, ¿un ahorro asegurado?

Lo cierto es que los coches autónomos herirán gravemente al bolsillo. Su coste será mucho más elevado que el de los coches tradicionales por la cantidad de sensores y programación que deben incluir. Y, por lo tanto, su revisión, actualización, mantenimiento y reparación, también.

Si bien es cierto que pueden suponer una reducción del gasto en combustible, el ahorro no compensa los gastos de mantenimiento que requeriría el nuevo transporte. ¿O crees que cambiar el condensador de fluzo se traduce en una factura de dos dígitos?

Hackers en la carretera

En la actualidad solo existe un sistema que ha sido inaccesible para los hackers: las personas. Hasta los entornos más seguros han sufrido ataques y filtraciones de información, por lo que los coches inteligentes no serán la segunda excepción. Y un coche en malas manos puede sufrir unas consecuencias muy graves.

Si un pirata informático accediera remotamente a un coche autónomo podría controlarlo todo: desde la música hasta elementos críticos como los frenos, el acelerador o los airbags. Absolutamente todo. Ni que decir tiene lo peligroso que podría resultar y la poca confianza que nos inspirarían a conductores y peatones. ¿Qué pensaría de ello el señor Knight cuando su máxima lucha era combatir las injusticias?

Ahorrar gasolina… o no

Sabéis que en :DriveSmart intentamos que ahorréis en el consumo de combustible, por vuestro bolsillo y también por el medio ambiente. Sin embargo, los coches autónomos no siempre reducirán el consumo.

Una de sus ventajas es que, al ser autónomos, podrían irse a aparcar solos. Para ello, han de analizar que el área de la plaza, el espacio de maniobra y la disposición de la calle sean las adecuadas para estacionar. De lo contrario, continuará dando vueltas porque no recuerda esa zona que te han dicho tus amigos que siempre está libre, ese parking cercano tan baratito o esa plaza de garaje que consigues esperando un par de minutos a que el conductor arranque…

Somos fans del coche fantástico, sí, pero fantasías hay muchas. KITT solo uno, llevaba a Michael Knight como conductor, era autoconsciente, inteligente y el protagonista de una serie de ciencia ficción. Que no se nos olvide.

 

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