¿Conoces la utilidad del mindfulness en los atascos?

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Mindfulness. ¿Te suena esta palabra? Significa consciencia plena. Y se fundamenta en la concentración, en la meditación y en la atención constante. Tiene sus raíces en el budismo. Aunque hoy en día es un concepto muy extendido y aplicable a muchos ámbitos de la vida. Sólo se requiere tomar consciencia del momento presente.

Introduzcamos estos conceptos a nuestra vida cotidiana

Vale, igual me dices que esto es muy etéreo. ¿Cuántas veces vas de una habitación a otra y se te olvida a qué ibas? ¿Te has equivocado de camino conduciendo porque tu mente se ha puesto a pensar en la lista de la compra? ¿Cuántas veces has perdido la calma por anticipar situaciones? ¿Y esto que vas conduciendo por la ruta de siempre y de repente te das cuenta de que no te has enterado de nada? Como si fueras con el piloto automático. 

Todo eso y más puedes controlarlo con el mindfulness

Simplemente has de aprender a respirar y a ocuparte (que no preocuparte) por el momento presente. Por tomar el control de lo que estás haciendo o pensando en cada instante. Puede parecer complicado de inicio pero, créeme, con práctica va siendo más sencillo cada vez.

Imagina esta situación: vas al trabajo, como cada mañana, te metes en el coche y comienzas a conducir. Y la historia de siempre, a los dos minutos estás atascado por un tiempo indeterminado. Tu mente automáticamente se enfada porque cree que otra vez llegarás tarde a la oficina y tú pierdes los nervios con el resto de conductores y con el mundo entero en general. La historia de siempre. Pero con el mindfulness puedes cambiar esta percepción.

Lo primero que hay que asumir es que hay cosas que se nos escapan, por las que poco podemos hacer. Y un atasco, la mayoría de las veces, es una de ellas. Así que asúmelo y dale la vuelta, que el colapso en la carretera te sirva para algo.

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¿Qué puedes hacer?

Aprende a respirar

Sí, porque la respiración es la base del mindfulness. Puedes practicar este tipo de respiración cuando estés parado en el coche (sin la radio) y una vez que la domines la puedes hacer conduciendo, caminando, viendo la tele o en una reunión de trabajo. Sólo tienes que tomar aire por la nariz en tres tiempos (cuenta despacio uno, dos y tres mentalmente) y después expira por la boca también en tres tiempos. Tómate uno o dos segundos entre cada respiración y presta atención, consciencia, a cómo entra el aire en tu cuerpo, cómo sale y las sensaciones que experimentas. En menos de un minuto, estarás relajado, sin ansiedad por el tráfico y mucho más atento. Puedes repetir las respiraciones tantas veces como quieras, con calma.

Escucha a tu alrededor

Puede que los cláxones de los atascos y el ruido de los motores no sean precisamente música celestial. Pero en un embotellamiento es lo que hay. Después de hacer tus respiraciones, sigue con la radio apagada y dedícate a escuchar con atención lo que te rodea, sin juzgar: que oyes un claxon insistentemente, pues nada de insultar al dueño, es sólo un claxon. Escucha el sonido de los motores, de las motos cruzándose, de las emisoras de radio de los demás coches, de la lluvia o del aire. Y si tienes algún momento de silencio, también escúchalo y disfruta de él. Con esto conseguimos reconocer todos estos sonidos, no juzgarlos como algo negativo y simplemente que no nos perturben o nos generen ansiedad cada vez que los escuchemos en un atasco.

Chequea tu postura

Parados en mitad de la carretera y con el gemelo ya cargado de embragar y desembragar cada dos por tres, es fácil que caigamos en adoptar malas posturas. Así que hazte un chequeo rápido: ¿tienes la espalda recta, los hombros relajados, las caderas alineadas con las rodillas, el volante correctamente cogido? Presta atención, y cuando estés parado, corrige.

Pon música

¡Qué haríamos sin el equipo de música en los atascos! Acompaña bastante, la verdad. Utilízalo para mantener la calma: puedes elegir música ambiental y relajante o una playlist con tus canciones preferidas. Algo que te guste, que no te resulte estridente o monótono y que te haga agradable el trayecto. Presta atención a las melodías, a las letras, seguro que aunque hayas escuchado mil veces una canción, descubres algo nuevo. Un volumen suave será perfecto, recuerda que estás conduciendo.

Habla contigo mismo

Venga, que no te dé vergüenza. Estás en el coche y nadie sabrá si estás cantando una canción o conversando a través del manos libres. Puedes aprovechar para contarte a ti mismo cómo vas a preparar el día, cómo te sientes hoy. O simplemente describir todo aquello que vayas viendo o sintiendo. ¡Aprende a escucharte!

Te animo a que investigues otras técnicas de mindfulness para practicarlas cuando no estés en el coche. Meditación guiada a través de audios, caminar o correr conscientemente, dibujar en una libreta y dar rienda suelta a tu creatividad, colorear mandalas, escribir todos los días unos minutos lo que se te pase por la cabeza… Así, paulatinamente podrás ir reduciendo el estrés y aumentando tu atención. Sobra decir que ambas cosas potencian tus cualidades como conductor. Pruébalo y vete midiendo tus resultados con nuestra app :DriveSmart . ¡Cuéntanos tus avances en conducción consciente!

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