¿Usamos bien el cinturón de seguridad? Decálogo de consejos

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El cinturón es el elemento más importante para la seguridad pasiva. Sobre todo, porque adopta la función de freno de nuestro cuerpo en caso de impacto. En contra de lo que pudiera parecer y del imaginario popular, el cinturón no sirve para que los pasajeros no se muevan en caso de choque. El cinturón sirve para que amortigüen su deceleración. Por ello, se podría decir que, en sentido figurado, el dispositivo actúa como un paracaídas.

¿Cuál es la misión del cinturón de seguridad?

La misión fundamental del cinturón consiste en evitar el desplazamiento excesivo del ocupante en caso de impacto frontal. También reduce el movimiento conjunto del asiento y el pasajero cuando se produce un choque lateral. Saber cómo usarlo es la clave para su efectividad. Por ello, hoy recopilamos diez consejos básicos. ¡Fíjate!

  1. El cinturón debe estar bien ceñido al cuerpo. No se deben utilizar pinzas o ropa demasiado voluminosa. Por lo tanto… ¡adiós, abrigo!
  2. No se debe colocar nada debajo del cinturón. Por ejemplo, una almohada, puesto que reducirá la eficacia del dispositivo.
  3. Una vez abrochado, se debe comprobar que el cinturón no está enganchado o enrollado en alguna parte de su recorrido.
  4. La parte superior de la cinta debe pasar por la clavícula, entre el cuello y el hombro; nunca por el cuello, puesto que podría causar lesiones graves en caso de accidente. La banda pélvica, o banda abdominal, debe quedar situada por encima de los huesos de la pelvis y no por encima del abdomen.
  5. El asiento debe mantener la postura del cuerpo casi en ángulo recto. Esto es nunca demasiado inclinado, ya que esa situación favorece la aparición del efecto submarino. Además, facilita que el cinturón produzca un estrangulamiento en caso de accidente.
  6. Nunca  se debe llevar el cinturón con dobleces o retorcido, dado que además de resultar peligroso pierde eficacia. Un cinturón doblado disminuye su superficie de contacto con el cuerpo: en caso de accidente, aumenta su presión y puede invadir el organismo del ocupante.
  7. El cinturón debe sustituirse cuando se ha sufrido un siniestro. La causa radica en que su trenzado puede haber perdido eficacia e incluso puede presentar roturas en los sistemas de anclaje.
  8. Se debe evitar el llamado “efecto submarino”. Consiste en que el cuerpo, si no está sujeto de una manera adecuada por el cinturón, presiona el asiento hacia abajo y llega a deslizarse por debajo de la banda abdominal del cinturón de seguridad.
  9. Los mitos como el que afirma que “a poca velocidad el cinturón no sirve” son erróneos, así que no confíes en ellos. De hecho, es justo todo lo contrario. A baja velocidad el cinturón es más eficiente, ya que cuanto mayor sea la velocidad de conducción, más se reduce su eficacia de protección.
  10. Actualmente, no existe ningún sistema de seguridad capaz de sustituir o ser más eficaz que el cinturón. Por ello, aunque existen otros mecanismos de seguridad complementarios, en la carretera, el cinturón siempre abrochado… ¡y  :DriveSmart siempre conectado!

 

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